
El Centro es fruto del tesón y generosidad de dos religiosas españolas, que viven en África desde hace más de veinticinco años y que han estado financiándolo de su propio peculio, con lo que la solidaridad de los Hermanos de la R.L. Sol Invictus, no sólo aliviará sus propias cargas financieras sino que además les dará la tranquilidad de que el Centro pueda sobrevivir otro curso.
Además de la atención que se presta a 42 disminuidos psíquicos y físicos durante este año, el Centro de Atar ha creado cinco puestos de trabajo directos, entre cuidadores y administración y servicios, complementando su labor asistencial con la de promoción del empleo en un país con un alto nivel de desempleo y una bajísima renta per cápita.
En Atar se da asistencia a disminuidos de toda edad, principalmente menores, en un país en el que no existe ningún tipo de cobertura dentro del sistema nacional de salud; entre sus actividades, el centro incluye la docencia, la terapia e, incluso, la alimentación.
Dentro de la línea de colaboración abierta entre el Centro y la R.L. Sol Invictus se está estudiando un proyecto para la ampliación de un centro de reconstrucción de prendas de vestir en la misma localidad de Atar, como fulcro para políticas no gubernamentales de desarrollo de la mujer en aquella República Islámica.